CASA donde habito es baldía,

vértigo inútil del tiempo.

palabras, cuerpo, piel, y sin embargo

qué conozco de ti,

sino la sombra desleal de tu propósito,

la presencia imprecisa de tu alma,

entre mis dedos,

las ventanas cerradas de unos labios, sus silencios.

 

Acaso esos sueños carcomidos de nostalgia

que acaban en nada, y a la nada aspiran;

el hosco crujir de habitaciones cerradas

en cada tramo de ti.

 

Tu casa, tu tiempo,

el universo que dejas impreciso tras tu paso,

la isla que desvirtúan los años

en la memoria,

o, acaso, el lugar que ocupas

después de tu Odisea.

 

Tu casa, tu tiempo

tan lejano, tan distante,

aquella donde moran las palabras

que saben a sal y a olas

de otoño sobre la arena.

Llámala isla, amor, Ítaca o sueño,

nómbrala de dudas o certezas.

Será tu tiempo, será tu CASA.

 

Imagen y texto Carmen Rivero

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